Naúfrag@s de su propia vida

          Abres la puerta de casa, miras a la escalera, vuelves a cerrar… un nuevo golpe que das para nada, solo te debilita un poco más, te cansa, te agota. Vas a tu rincón, antes favorito y hoy obligatorio, te sientas, miras hacia la calle: el vacío.

           Porque si miras a tu alrededor o dentro de ti la ves a ella: la púgil imposible de batir, la de todos los records, aquella de quien aprendió Casius Cley. ¿Recuerdas? Sí, el que cambió su nombre heredado de siglos de esclavitud por el de Mohadmed Ali. Él lo sabía, un combate son doce asaltos, no hace falta pegar antes del octavo o décimo. Mientras el contrincante se desgasta con golpes inútiles, él bailaba alrededor, igual que ella lo hace ahora. Poco a poco se le quitaban al rival las ganas de alejarse mucho de su rincón, se encerraba él mismo, como obedeciendo a la estranguladora inercia del irresistible baile, y cuando bajaba la guardia, ¡plum! directo a la cara, has enviudado.

            Te cuesta mantener el equilibrio y te da mucha calma la sensación que produce el poder magnético de las cuerdas. ¡plum! en la mandíbula, de abajo a arriba, todos los amigos muertos, zombis ausentes.

            ¿Qué haces, te dejas caer o esperas el final? No lo sabes, así que de nuevo la inercia de su baile decidirá por ti. Le miras a los ojos: es todo soberbia, bien puede te ha ganado.

             Caes a plomo en el asiento de tu rincón, mirando hacia fuera, a la nada, esperando la asistencia: una chica que viene de diez a una a echar una mano. Pero ni en ese rato la luchadora más infalible de la historia se va, porque vino para quedarse, porque tú sabes que estás sola.

              PS: Siempre me ha chocado cuando a la gente le preguntas sobre cuál es el lugar en el que por más tiempo que pasases buscando, aunque fuese el resto de tu vida, no encontrases a alguien. Siempre sale el típico aventurero con amor a la geografía que dice que tal desierto o cual montaña. Alguien te diría que la mar eterna, infinita a nuestros miopes ojos. Otros con aires mayores te dirían que el espacio, incluso habría quien te dijese una región concreta del universo en la que se ha calculado matemáticamente que está habitada por:             LA NADA.

                 Tal vez todas esas respuestas tuviesen razón, o tal vez ninguna. Pero personalmente me quedo con la del filósofo que dijo que ese lugar que puedes estar toda la vida sin ver a alguien se descubrió hace mucho y los tenemos junto a nosotros:  La Soledad.

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